El conjunto hispalense se erigió como campeón en una final muy disputada en la que se impuso por 3-2 al poderoso Inter de Milán. La provincia de Córdoba estuvo representada en el guardameta Alfonso Pastor, José Antonio Romero (analista) y Antonio Muñoz (readaptador).

El Sevilla tenía una nueva cita con la historia y no dudo en acudir. En esta ocasión, se encontraba por delante un nuevo y complicado rival, un Inter de Champions que había finalizado en segunda posición la Serie A y que pese al palmarés sevillista se posicionaba como favorito. También un nuevo escenario, Colonia, en un estadio que a pesar de que permaneció prácticamente vacío, en él pudo sentirse el calor y la tensión que solo se viven en las grandes finales.

Sin embargo, los sevillistas jugaron de local, porque disputaban su competición, esa que como aseguran desde el propio club, nadie desea como ellos. Algo que han demostrado desde que comenzó la competición y que han seguido haciendo evidente cuando esta se retomó tras el parón Covid.

Lopetegui sorprendía a todos al dar la alineación, ya que se esperaba que le diera continuidad al equipo titular que llevaba saliendo de inicio y superando rondas desde los octavos de final contra la Roma. El técnico vasco no obstante apostó por Luuk de Jong en punta de ataque en detrimento de En-Nesiry, decisión que a la postre fue decisiva.

La final resultó ser un regalo para los aficionados del fútbol, sobre todos para los imparciales, una lección de competitividad por parte de ambos conjuntos donde se luchaba en cada palmo del terreno de juego.

 Lukaku adelantó al inter gracias a un tempranero penalti realizado por Diego Carlos, lo que suponía su tercer penalti consecutivo. El inter continuó dando más sensación de peligro, pero el dominio era sevillista, y fruto de una jugada combinativa, Jesús Navas puso un maravilloso centro para que De Jong, en plancha, hiciera el 1-1 de cabeza. El delantero holandés, minutos después, volvió a conseguir un tanto de cabeza para adelantar al Sevilla y poner el 2-1 tras una falta lanzada por Ever Banega. Sin embargo, 3 minutos más tarde el Inter igualaba la final dándole de su propia medicina al Sevilla, falta que botaba Brozovic y remate inapelable de Godín para colocar el 2-2 con el que se llegaba al descanso. En la segunda parte hubo ocasiones de gol para los dos equipos, con mención especial a Bono que volvió a sostener al Sevilla en momentos decisivos, pero no fue hasta el minuto 17 cuando Diego Carlos de chilena, en una falta ejecutaba por Banega y con la ayuda de Lukaku, marcaba un gol que daba al Sevilla su sexta Europa Legue.

La final nos dejó grandes imágenes, como las lágrimas de Lopetegui, la despedida de una leyenda como Ever Banega o la consecución del sueño de Jesús Navas al conseguir levantar el título.

También deja un espacio para reflexionar, para echar la vista atrás y ver todo lo logrado por el Sevilla en los últimos años. Con un presupuesto de 219 millones, la mitad que la Roma o el Wolverhampton, tres veces menos que el Inter o cuatro veces menos que el Manchester United, el equipo de Nervión ha conseguido su sexta Europa League y disputará su 12º final europea en lo que va de siglo, convirtiéndose en el equipo que más lo ha hecho.

La pregunta que surge como inevitable es si el techo del Sevilla está próximo o aún tiene margen de mejora. Desde el club lo tienen muy claro y su ambición es poder competir de tú a tú a Real Madrid y F.C. Barcelona en un plazo de 5 años.

Veremos hasta donde sigue engrandeciendo su leyenda en Europa y si el Sevilla será capaz de arrebatarle de nuevo un título a Madrid o Barcelona. Es imposible saber si unos objetivos tan ambiciosos serán alcanzables a medio-largo plazo, pero algo es seguro, el Sevilla F.C es el rey de la Europa League. ¡Larga vida al hexacampeón!

Autor: estadiodeportivo.com