Quique Setién se encuentra en el momento más crítico desde su llegada a la capital andaluza. Duras críticas de su afición tras la eliminación en la Europa League.

El famoso tópico que nos viene a decir algo así como “vive el momento”, sería la definición más adecuada para definir la situación actual del Real Betis Balompié. Si ya el fútbol siempre ha sido comparado con la sensación de la montaña rusa, en la ciudad hispalense se acentúa mucho más aún si cabe. 

Y es que, desde la llegada de Quique Setién al banquillo bético, no ha dejado a nadie indiferente. Con un estilo bien marcado y característico, inamovible bajo ningún concepto, nunca visto antes en el club. Apuesta arriesgada de directiva y Serra Ferrer, convencidos de que terminaría convenciendo a una de las aficiones más exigentes del fútbol español. Pero si algo caracteriza al cántabro es la valentía y defensa a ultranza de sus ideales.

Nadie puede negar que la evolución del Real Betis ha sido más que notable. Y es que, en poco tiempo, ha registrado números muy difícil de ver en la historia verdiblanca ni en el panorama español. Clasificar al equipo a Europa, la famosa manita al Sevilla FC, además de las históricas victorias en el Camp Nou y Santiago Bernabéu. Momentos que quedarán grabados en la retina de los aficionados, tras años a la sombra del Sevilla FC. Período en el que han visto levantar trofeos y más trofeos en la acera de en frente. 

El pozo de la segunda división y siempre marcado por una gran inestabilidad en el club, desde directiva, situación económica. Y todo reflejado cada fin de semana sobre el terreno de juego. Testigo de todo ello, una afición cansada de dar y dar, pero nunca recibir. 

Autor: Rafael Toro Ruiz

Los inicios nunca fueron fáciles. Y el de Quique Setién no sería una excepción. Tras el buen juego desarrollado en la UD Las Palmas, el aficionado bético pensaría que todo sería mucho más rápido y eficaz, pero los problemas en defensa se sucedieron, obteniendo resultados nada favorables para las aspiraciones creadas.

Con paciencia y trabajo, todo llegaría y la temporada acabaría siendo histórica, con la vuelta del club a Europa. La inversión en verano sería directamente proporcional a la ilusión generada en el beticismo. Una pretemporada impecable, con una demostración de un fútbol brillante y entretenido.

Pero llegaría la primera jornada y el primer batacazo. Cero a tres ante UD Levante, que demostró eficacia en ambas áreas y el antídoto para el fútbol de Setién. Jarro de agua fría en el Villamarín, cuyos sueños se encontraban sin limitación alguna. Quería mirar de tú a tú a cualquier equipo. Buscaban adentrarse en el olimpo del fútbol español. Pero a las primeras de cambio, se llevaron la primera y sin darse cuenta.

Desde entonces, y hasta ahora, la temporada del Real Betis Balompié está siendo una auténtica demostración del Carpe Diem. Una montaña rusa de sensaciones, en las que la situación del Sevilla FC tiene mucho que ver. Solo hay que darse cuenta de la celebración del pase a las semifinales de Copa del Rey, acordándose del enemigo número 1 y su eliminación a manos del FC Barcelona.

Porque la alegría va por barrios y la situación anímica del aficionado verdiblanco también depende en cierta medida de lo que ocurra en Nervión. Ejemplo de ello lo hemos encontrado esta última semana. El Rey de la Europa League se clasifica sin problemas, mientras el beticismo es testigo de una derrota dura ante el undécimo francés. Superado en todas las facetas del juego, volvió a quedar en evidencia la debilidad del estilo de Setién ante la adversidad.

Pero mucho tiene que ver el descontento bético en las formas de su técnico. Cansado de menospreciar a su propio club, en los últimos tiempos se ha sumado al carro de faltar el respeto a los rivales y su estilo de juego. Porque Aristóteles se perdió un gran discípulo por el camino. Poseedor de la verdad absoluta, quita valor a aquellos que buscan alternativas al fútbol. Aquellos que no tienen la suerte de poseer la inteligencia del cántabro y tienen que conformarse con ganar los partidos sin posesión de balón.

El día que se impartió la lección de la humildad, más de uno faltó a clase. Y el bético eso no lo perdona. Porque si algo ha caracterizado al Betis a lo largo de su historia, es la humildad, el respeto, el trabajo y, sobre todo, ser querido por los demás. 

Y Quique Setién no se da cuenta de su error. La autocrítica no entra en su diccionario, siendo su actividad favorita la de echar balones fuera. Pero el tiempo pone a cada en su sitio. Y su fútbol está quedando en evidencia.

El problema lo tiene cuando su único respaldo lo tiene que encontrar en el resultado, y éste no llega. Un equipo a las puertas de una final de la Copa del Rey y criticado por su afición. ¿Qué falla? Y algún día saldrá del club, y veremos cuál es el destino de una persona cuyo ego no tiene cabida en cualquier puerta.

Por eso, ahora más que nunca debe llevar a cabo su particular CARPE DIEM. Que disfrute del momento, porque éste se acaba. Final que parece estar más cerca que nunca.

Realizado por Sergio Varo (@srgvaro)