El astro argentino fallece a los 60 años debido a una insuficiencia cardiaca que provocó su muerte súbita.

Ayer, día 25 de noviembre, saltaba una noticia que paralizaba el planeta. Por unos momentos ni siquiera existía el Covid-19, e independientemente de si te gustaba el futbol, todo el mundo hablaba de lo mismo. Diego Armando Maradona, quien se estaba recuperando de una intervención quirúrgica por un hematoma subdural, sufría un infarto que le provocaría la muerte.

Diego tenía un amplio historial de dolencias e intervenciones médicas, así que cuando le ingresaron hace unas semanas presentando un cuadro de anemia y depresión, nadie podía llegar a imaginar que se trataba de la despedida del genio.

Maradona, quien era considerado por muchos el mejor jugador de la historia, comenzó su carrera de la mano del Argentinos Junior, a la temprana edad de 16 años. Sin embargo, no tardaría en fichar por el Boca, donde se ganaría el corazón de todos los aficionados por su calidad y su carácter. No tardaron lo equipos europeos en intentar hacerse con su servicio, siendo el Barcelona quién realizaría un traspaso multimillonario para la época consiguiendo así llevarlo a la ciudad Condal. En Barcelona no tuvo suerte por las lesiones, como en aquella famosa entrada que le propinó Goicochea, y que le tuvieron 3 meses y medio apartado de los terrenos de juego. Aun así, diego evidenciaba la calidad y las condiciones que tenía para logar grandes triunfos en el fútbol, lo que le llevó a disputar el mundial de España 82 a los 22 años.

Tras su paso por Barcelona recalaría en la mejor liga del mundo en ese momento, la Serie A. Lo haría en el Napoli, un equipo humilde que se enfrentaba a los colosos del calcio italiano y que nunca había sido campeón, hasta la llegada de Diego. Con los napolitanos conseguiría, junto a otros títulos de menor calado, dos ligas italianas y una copa de la uefa. El pibe de oro se erigía como unos de los mejores gracias a su capacidad de regatear con el balón pegado a la bota y a un golpeo exquisito y milimétrico con su zurda.

La consagración le llegó con la selección argentina, en el mundial del 86 celebrado en México. La selección de Bilardo, capitaneada por Diego Maradona, salió como vencedora de ese mundial y se pudo ver a un Maradona superlativo. Sus números fueron de 5 goles y 5 asistencias en 7 partidos, con especial mención a los cuartos de final que disputó contra Inglaterra, y donde dio un recital con dos goles que quedarán para el recuerdo. La denominada mano de dios y el considerado como mejor gol de todos los tiempos.

En los últimos años de su carrera regresó a la liga española para jugar un año en el Sevilla y posteriormente volvió a su argentina natal para enrolarse en Newell’s y Boca. Con la selección disputaría dos mundiales más, el de Italia 90, del cual se llevó el subcampeonato y el de estados unidos 94, el cual supuso el fin a la carrera de Maradona.

Tras su carrera futbolística probó suerte en los banquillos, aunque no pudo emular los éxitos del Diego jugador. Su mayor logro fue dirigir a su querida selección argentina durante el mundial de Sudáfrica 2010, donde caería en cuartos de final frente a Alemania.  

Durante este repaso a su carrera no se han mencionado los errores cometidos por Maradona y que condicionaron su vida. Pero cuando se hace referencia a un dios, los pecados no tienen cabida. Cuando hablamos, desgraciadamente para despedirlo, de Diego Armando Maradona, hablamos del jugador más grande de la historia del fútbol y todo lo demás debería quedar en un segundo plano.

Diego Armando Maradona: ídolo para el fútbol, símbolo para los napolitanos y dios para los argentinos. Descansa en paz.

fuente: eldiario.ec