El incremento de las libertades sociales y políticas de las mujeres en Arabia Saudita

La actualidad política en Arabia Saudita 

Arabia Saudita es una monarquía regida por Salmán bin Abdulaziz. El rey posee todo el poder político del estado árabe. Asimismo, no existe una división de poderes en la nación saudita, por lo que el monarca concentra el poder legislativo, ejecutivo y judicial. Salmán bin Abdulaziz es la máxima autoridad del país. Sin embargo, Mohamed bin Salman, príncipe heredero y sobrino del monarca, es el encargado de asistirle y de ayudarle a la hora de tomar las decisiones.

El poder político de la nación árabe lo complementa un gabinete, que se encuentra integrado por 22 ministros, y que a su vez, está asesorado por el Consejo de la Shura. Esta institución se encuentra conformada por 150 miembros y hace la función de órgano consultivo. Los integrantes del Consejo de la Shura se encargan de proponer leyes y enmiendas.

Hace casi siete años, el difunto monarca saudita Abdalá bin Abdelazizi comunicó que un número determinado de mujeres podían formar parte activa del Consejo de la Shura. Esta decisión se hizo efectiva en el año 2013. Un 20% de los miembros de esta institución está compuesto por mujeres, o lo que es lo mismo, 30 graduadas universitarias, activistas y princesas integran este consejo. Estas mujeres no poseen un alto grado de poder y no toman grandes decisiones políticas, ya que no hay que olvidar que el Consejo de la Shura es un órgano meramente consultivo, por lo que el poder real que poseen sus miembros es muy limitado y muy poco vinculante. Sin embargo a principios de 2018, se nombró a Tamadar bint Yusef al Ramah como viceministra de la cartera de Trabajo y Desarrollo Social. Este nombramiento fue un hito en la historia de la mujer en Arabia Saudita, que indica que la regeneración social en el estado árabe es un hecho real.

suc-768x473

Fuente: Time

Arabia Saudita está dividida en 13 provincias. Cada una de estas regiones posee un gobernador, un gobernador sustituto y un consejo provincial. El consejo provincial es una institución, en la que sus miembros son elegidos parcialmente de manera democrática. El anterior monarca concedió que las mujeres sauditas pudieran votar y concurrir en las elecciones municipales que se celebraron hace tres años en el estado árabe. Sin embargo, las funciones y la relevancia política que confieren estos cargos son muy intrascendentes. Los integrantes se encargan de aconsejar y de asesorar al gobierno local y asisten en la planificación de los presupuestos. A pesar de la inserción de la mujer saudita en el ámbito político, el monarca sigue siendo la máxima autoridad de la nación. El rey ostenta y concentra la mayor parte del poder político, y gobierna la nación, junto a sus hombres de confianza, con mano de hierro. Todas las instituciones políticas sauditas son meras formalidades de escasa relevancia práctica.

La ampliación de derechos civiles y políticos hacia la mujer en Arabia Saudita

Mohamed bin Salman realizó a principios de año unas sorprendentes declaraciones públicas en donde señalaba que las mujeres sauditas no deberían llevar hiyab, ni abaya. El hiyab es una especie de velo que cubre la cabeza y el pecho de las musulmanas. El sexo femenino tiene que ir ataviado con este tipo de ropa desde la pubertad. Las mujeres musulmanas llevan puesto este velo delante de los hombres que no pertenecen a su propia familia, como un símbolo de modestia y de privacidad. En cambio, la abaya es una túnica holgada y larga que las mujeres sauditas se enfundan encima de su ropa habitual, con la intención de que su atuendo sea decente y respetuoso. “Las mujeres tienen que vestir ropa decente y respetuosa, al igual que los hombres. Esto no se refiere concretamente a una abaya o un pañuelo. La decisión está por completo en manos de la mujer, que decide qué tipo de atuendo decente y respetuoso escoge”, manifestó el príncipe heredero saudita.

Los miembros de la Casa Saúd comenzaron a promulgar y a dictar una serie de medidas menos restrictivas a partir de que se iniciara la Primavera Árabe. Tras las protestas y las revueltas sociales efectuadas por la población de forma espontánea, los dirigentes políticos sauditas se vieron obligados a conceder mayores libertades a sus ciudadanos. Por ello, el anterior monarca del país árabe prometió en el año 2011 que los derechos de las mujeres en Arabia Saudita se verían aumentados de forma paulatina y gradual.

1515790066_598162_1515790256_noticia_normal_recorte1

Fuente: El País

El estado árabe está aumentado considerablemente los derechos civiles del sexo femenino. Se ha producido una incorporación masiva de las mujeres sauditas en el mercado laboral, tanto en el sector público como en el sector privado. Los dirigentes han eliminado la necesidad que tenían las mujeres de obtener un permiso de un mahram, que era una especie de tutor legal. Según esta ley, un varón de su familia era el encargado de dar permiso a una mujer para trabajar, para acceder a la justicia y para montar un negocio. Del mismo modo, las mujeres del país árabe ya pueden tener el permiso de conducir, ir a conciertos de música y asistir como público a eventos deportivos, como los partidos de fútbol.

A pesar del aumento de los derechos políticos y civiles que está implementando Arabia Saudita, las organizaciones internacionales continúan situando a la nación árabe en los últimos puestos, en cuanto a la igualdad de género entre hombres y mujeres. El Foro económico Mundial realiza cada año un Informe de la Brecha de Género Mundial. Este documento establece un índice global que se encarga de medir la diferencia entre el sexo masculino y el sexo femenino. El informe de 2017 colocó a Arabia Saudita en el puesto 138 de los 144 países analizados.

Por el contrario, los datos publicados en el índice de desigualdad de género elaborado en el año 2016, por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, infiere unos resultados sorprendentes. Este informe determina la pérdida de desarrollo humano de un país, por culpa de la desigualdad de género. El índice de desigualdad de género de Arabia Saudita sitúa al estado árabe en el puesto 56 de los 155 estados analizados. Estos datos podrían hacer pensar que las diferencias entre los hombre y las mujeres sauditas no son un problema social, o que no tienen mucha trascendencia, ya que no afectan al desarrollo de la nación árabe.

El nacionalismo árabe y el wahabismo 

Tras el fin de la II Guerra Mundial apareció un modelo diferente de nacionalismo árabe. Este modelo era un sistema muy conservador, que triunfó en Arabia Saudita. El estado árabe se fundó en la década de 1930. Este país surgió a través de la unión de varias familias aristócratas y oligarcas, que constituyeron un poder político en ese territorio. El país árabe está regido y gobernado por una monarquía absoluta, que está dirigida por una dinastía real, que se conoce como la Casa Saúd. La Familia Saúd controla el poder de la nación saudí desde la fundación de Arabia Saudita.

En este país nunca se ha producido ninguna revolución, por lo que no ha habido un cambio de régimen político. La Familia Saúd ha ostentado siempre el poder de la nación, porque el estado árabe tiene muchos pozos petrolíferos y  es un estado aliado de Estados Unidos desde el fin de la II Guerra Mundial. Arabia Saudita suministra grandes cantidades de petróleo a USA y ambos países realizan muchos acuerdos de carácter económico, comercial y financiero. Por lo tanto, en los regímenes en donde las clases dominantes aristócratas se mantuvieron en el poder tras la independencia, la religión musulmana se mantuvo en el primer plano.

Arabia Saudita tuvo un papel fundamental y una gran influencia política en el mundo árabe y en el mundo musulmán, a partir de la década de 1970. El estado árabe es ideológicamente de tendencia ultraconservadora. Es una monarquía que siempre ha estado regida por la dinastía Saúd. Este país se encargó de impulsar y de expandir una interpretación ultraintegrista del Islam. Esta interpretación islamica ultraortodoxa e integrista es denominada como Wahabismo.

A partir de la década de 1970, Arabia Saudita era una monarquía que tenía una de las industrias petrolíferas más importantes del mundo. Gracias a su riqueza, logró difundir la doctrina wahabista por todo el mundo musulmán y por todo el mundo árabe, ya que financiaron económicamente la expansión de este ideal político a través de estos territorios.

El Wahabismo es una doctrina política, dentro del Islam sunita, que fue formulada en el siglo XVIII por el reformador puritano saudita Muhamad Ibn Abd al Wahhab, que propugnaba una vuelta a un Islam original y puro. Este ideal político pretendía recuperar la pureza del Islam, ya que consideraba que los principios básicos de esta religión se habían corrompido. Los wahabistas creían que el mundo islámico estaba en decadencia porque se había perdido la esencia del Islam original. Esta doctrina política se expandió por todos los estados árabes y por todos los países musulmanes a través de la influencia política y social de Arabia Saudita a lo largo de la década de 1970.

06-La-transformación-de-Arabia-Saudí-18.02.17-156144_561x316

Fuente: ABC

Arabia Saudita dispuso e invirtió una gran cantidad de recursos económicos con el objetivo de expandir esta doctrina política por el mundo árabe y por el mundo musulmán. Los dirigentes sauditas financiaron la construcción de mezquitas wahabistas en diversos países árabes para propagar al resto del mundo árabe y musulmán este ideal político. La nación saudita también escribió una gran cantidad de libros que impartían las doctrinas wahabistas y difundió estos escritos a través de los otros estados árabes como forma de propaganda. Incluso, Arabia Saudita llegó a financiar económicamente a una serie de estados árabes, para que sus gobiernos aplicasen las normas wahabistas. Existía un elemento en el mundo islámico con el que financiar a las naciones árabes, que es conocido como zakat. El término zakat significaba en árabe limosna legal. Esta idea surgió porque, según las doctrinas que relató el profeta Mahoma en el Corán, estaba prohibido prestar dinero con algún tipo de interés. Por lo tanto, en los países islámicos existía la limosna legal, que consistía en que una nación musulmana podía prestar dinero a otra legítimamente por razones religiosas.

Arabia Saudita ha estado controlando todas las peregrinaciones a La Meca, que se encuentra situada en el estado árabe. Este país también ha estado creando una serie de organizaciones internacionales islamistas, como la Conferencia Popular Islámica, que fue fundada en 1983 en la capital iraquí de Bagdad.

Arabia Saudita es una nación árabe sunita. Esta doctrina política es un movimiento musulmán que atribuye los orígenes de la tradición islámica a los califas sucesores de Mahoma, de acuerdo con la Sunna, es decir, según las costumbres, las enseñanzas y  las tradiciones islámicas que relataron Mahoma y sus discípulos en sus escritos. A ese conjunto de leyes y de costumbres se le conoce con el nombre de la Sharía. La Sharía es un código de conducta, en el que se incluyen las normas relativas a los cultos religiosos, a la moral, a las cosas permitidas y prohibidas y a las reglas que separan el bien del mal. Este código de conducta es más que un sistema de justicia civil y criminal, ya que trata cuestiones relacionadas con la conciencia, la moral y la conducta de las personas.

La tradición sunita carece de clérigos. Sin embargo, la doctrina sunita sí que posee imanes. Un imán es una persona que conoce todos los rituales del rezo islámico, por lo que es el individuo encargado de convocar la oración colectiva. Arabia Saudita también tiene ulemas. Los ulemas tienen un rango parecido al de altos funcionarios del Estado. Estas personas son los sabios y los expertos del Islam, que se encargan de interpretar la cultura y las leyes islámicas.

Financiación de Arabia Saudita a la Yihad

El estado árabe también financió a los guerrilleros afganos en la Guerra Afgano-soviética. La URSS invadió en 1979 Afganistán. El gobierno de Estados Unidos y el gobierno de Arabia Saudita suministraron armamento y financiaron económicamente a los rebeldes islamistas islámicos muyahidines que querían derrocar al régimen socialista prosoviético que gobernaba y dirigía el estado afgano. Se produjo una gran desestabilización en el país, por lo que el Ejército Soviético tuvo que intervenir para mantener el poder político de Afganistán en manos de sus simpatizantes ideológicos.

Todos los grupos guerrilleros afganos que luchaban en contra de la Unión Soviética fueron financiados por Arabia Saudita y por USA. Estos guerrilleros estaban formados por voluntarios rebeldes muyahidines afganos. Estos voluntarios muyahidines formaban parte de la Yihad afgana. Un muyahidín es el nombre que recibían los soldados que combatían en favor de la Yihad, porque eran unos yihadistas.

Posteriormente, Estados Unidos se dio cuenta de que esos grupos rebeldes muyahidines eran antioccidentales. Sus líderes no se dejaban controlar y no obedecían ninguna de las consignas procedentes de Norteamérica. Los grupos guerrilleros afganos formaban parte de un movimiento islamista que logró resistir la invasión soviética de Afganistán. La invasión de la URSS fue un verdadero desastre. Los soldados soviéticos no pudieron hacer frente a la resistencia guerrillera, ya que Afganistán era un país muy montañoso y muy difícil de invadir. Este conflicto provocó que la Unión Soviética se arruinara económicamente, por lo que el país soviético entró en una profunda decadencia, que ocasionó el fin de la URSS. La Guerra Afgano-soviética se acabó en 1989. Las tropas soviéticas se retiraron de Afganistán, por lo que se implantó un régimen islámico e islamista en la nación afgana.

Durante la Guerra Afgano-soviética, algunos sectores que defendían la ideología del islamismo político se radicalizaron y proclamaron una Yihad armada. Esta Yihad armada tenía un marcado carácter internacional. El concepto de Yihad es equivalente al término de Guerra santa. La palabra Yihad es utilizada por los movimientos islamistas desde la época de la fundación de los Hermanos Musulmanes en Egipto. Este término sirve para llamar a los musulmanes a la movilización, al derrocamiento y a la guerra contra los poderes árabes establecidos, como a  la monarquía saudita, contra Israel, contra las potencias occidentales y  contra cualquier territorio y región que esté repleta de impíos. Los islamistas pretenden edificar un Estado islámico, que esté regido por la Sharía.

Adiós a la posibilidad de ser el líder del mundo islámico

La I Guerra del Golfo comenzó en 1990. Irak decidió invadir a Kuwait, con el pretexto de que todos los territorios de esa nación pertenecían históricamente al país iraquí. Los estados miembros de la ONU, liderados por varias potencias occidentales, como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, formaron una coalición internacional, que logró expulsar a Irak de Kuwait en pocos meses. Los miembros de la OLP apoyaron al líder iraquí, Sadam Husein. Husein fue derrotado y la OLP quedó internacionalmente desacreditada. El Presidente de Irak pretendía ser el líder del mundo islámico.

tanqueirakiAFP--478x270

Fuente: ABC

A lo largo de la contienda, Arabia Saudita fue acusada por los islamistas más ortodoxos e intransigentes de tener una gran complicidad y una notable connivencia con las potencias occidentales y con Estados Unidos. El hecho de que también formaran parte de la coalición internacional en contra de Irak, los estados árabes que integraban la Liga Árabe, fue para los islamistas más radicales una traición. Los sectores islamistas no entendían cómo una coalición internacional compuesta por los  soldados de las potencias europeas y por las tropas de Norteamérica estaba rondando y caminando por las zonas y por las regiones más sagradas del Islam. Estos islamistas consideraban que esas acciones eran una traición, y que el Estado responsable de permitir esos actos ilegítimos había sido Arabia Saudita.

El estado saudita, que estaba compitiendo por obtener el liderazgo del mundo islámico con Irán, comenzó a ser despreciado y desprestigiado por varios sectores de musulmanes, que le acusaban de haber traicionado los principios y las bases del islamismo.

Algunos ciudadanos islamistas consideraban a Arabia Saudita como un país impío, que estaba regido por un gobierno herético, ya que había dejado entrar a las potencias occidentales en diversos territorios y en varias regiones, que eran sagradas para el Islam. La I Guerra del Golfo deslegitimó de forma muy notable la posible hegemonía islámica de Arabia Saudita en el mundo musulmán.

Realizado por: Eduardo Acín (Periodista) @EduardoAcnGarcs

Bibliografía

Kepel, Giles. La Yihad. Expansión y declive del islamismo. Barcelona, Bruguera, 1979.

Elorza, Antonio. Umma. El integrismo del Islam. Madrid, Alianza, 2002.

Segura, Antoni. Dossier. El nuevo orden mundial y el mundo islámico, Ayer, 65 (2007), pp. 11- 209.

Khader, Bichara. El mundo árabe explicado a Europa: historia, imaginario, cultura, política, economía y geopolítica. Madrid, Icaria, 2010.

López, Bernabé. El mundo árabo-islámico contemporáneo. Una historia política. Madrid, Síntesis. 1997.

Hobsbawn, Eric. Historia del siglo XX. Barcelona, Crítica. 1995.

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.