Los fatídicos penaltis

Uno de los momentos que más tensión generan en un partido de fútbol son las tandas de penaltis. Un duelo crucial entre un portero y un lanzador donde sólo once metros separan a la gloria del fracaso.

No son pocas las ocasiones en que un torneo se ha decidido de esta manera. Por esa razón, los penaltis han dado pie a numerosas supersticiones, tácticas y leyendas que para bien o para mal, forman parte de la historia de este deporte.

Se le atribuye al gaditano Rafael Ballester la invención de las tandas de penaltis tal y como las conocemos hoy. Un sistema de desempate que se utilizó por primera vez durante el trofeo Carranza de 1962, aunque no sería hasta el año 1970 cuando se hizo oficial, sustituyendo antiguas fórmulas de desempate como la de lanzar una moneda al aire o la de disputar un nuevo partido.

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Autor: xtremefutbol

Quizás la tanda más celebre de penaltis haya sido la del partido Alemania Federal-Checoslovaquia de la Eurocopa de 1976. Tras terminar el partido 2-2, se llegó a los penaltis, donde un desconocido centrocampista checoslovaco llamado Antonin Panenka, se convirtió en el héroe inesperado de aquel torneo. Con 3-3 en el marcador, llegaba el turno de Panenka. Y si marcaba su selección ganaba la Eurocopa. Y lejos de amilanarse por la presión, lanzó el penalti con un gesto técnico que asombraría al mundo. Mientras que amagaba con el cuerpo lanzar hacia un lado, picó la pelota sutilmente por el centro de la portería. Sepp Maier se venció hacia el lado izquierdo y el balón entró mansamente en la portería como si fuera una pequeña “vaselina”. Desde aquel entonces, se conoce a este disparo como “lanzar un penalti a lo Panenka”.

En principio se podría pensar que los grandes especialistas cuentan con ventaja a la hora de ejecutar un penalti, pero no siempre ha sido así. Un caso curioso fue el del mundial de México 86. En cuartos de final se llegó a la tanda de penaltis entre Brasil y Francia, y en aquel duelo sucedió algo impensable. Tanto el brasileño Socrates como el Francés Platini, dos grandes lanzadores de penalti, fallaron sus lanzamientos. Finalmente Francia pasó a semifinales tras un tanto de Luis Fernández. Pero aquel partido siempre será recordado por el hecho de que Zico, uno de los mejores jugadores brasileños de la historia, falló un penalti durante el tiempo reglamentario.

El primer mundial que se decidió en una tanda de penaltis fue el de USA 94. Brasil e Italia disputaban una final en la que se esperaba mucho del duelo entre Romario y Roberto Baggio, los mejores jugadores de aquel torneo, pero el partido no dejó apenas lugar a que se generasen ocasiones de peligro y tras finalizar la prórroga 0-0, el mundial se decidiría en los penaltis. Y como ha ocurrido en otras ocasiones, también fallaron los grandes. El primer penalti de Italia lo lanzaría un jugador de gran experiencia, el mítico central Franco Baresi, considerado en aquel momento uno de los mejores defensores de la historia del fútbol europeo.

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Autor: entrenadoresfutbol

Y aunque engañó a Pagliuca, su disparó se marchó muy alto por encima del larguero. Marcio Santos tenía la ocasión de adelantar a Brasil, pero Pagluica detuvo su su lanzamiento. Los siguientes penaltis fueron transformados por parte de Italia (Donadoni y Evani) y de Brasil (Romario y Branco) Con 2-2 en el marcador llegaba el turno de Daniele Massaro, un goleador contrastado, pero Taffarel detuvo su disparo. Acto seguido Dunga adelantaba a Brasil 3-2 tras batir a Pagliuca con un tiro ajustado. Llegaba entonces el turno de Roberto Baggio, encargado de lanzar el quinto penalti de Italia.

Para muchos, el primer y el quinto penalti de la tanda suelen ser los más importantes. Existen desde luego, diversas teorías al respecto, pero por norma general muchos técnicos deciden que un especialista abra la serie para evitar empezar la serie a remolque y meterle más presión al rival, y también que el quinto penalti quede en manos de otro especialista, pues es otra de las situaciones donde puede decidirse una serie. Y en esta ocasión Arrigo Sacchi había elegido aquella formula. Franco Baresi como primer lanzador y Roberto Baggio como quinto.

Hay que decir que en aquel mundial, Roberto Baggio había sido el líder de una Italia arquetípica que había empezado perdiendo su primer partido, se clasificó para octavos sin una sola victoria en su casillero y había pasado a cuartos tras eliminar a Nigeria de forma agónica gracias a dos goles de  Roberto Baggio, uno en el  minuto 89 y otro de penalti en la prórroga. Y a partir de ahí, fiel a su historia, Italia fue creciendo en cada ronda gracias a los goles de R.Baggio. En cuartos dio la puntilla a España tras sortear a Zubizarreta y en semifinales marcó dos tantos para tumbar a Bulgaria.

Así que una vez más, Roberto Baggio tenía que ejercer de héroe. Con su mítica coletilla, su camiseta por fuera y el 10 de los grandes a la espalda, R.Baggio cogió el balón y se dirigió al punto de penalti con su tranquilidad habitual, dispuesto a darle una vida extra más a su equipo. Pero el destino le tenía reservado su cara más amarga. Aunque consiguió engañar a Taffarel lanzando a la izquierda, su lanzamiento se fue varios metros por encima del larguero y Brasil se coronaba como campeona del mundo. Una vez más los penaltis volvían a decidir un gran torneo de una manera cruel.

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Autor: Top10

No pocos porteros han tenido un papel decisivo durante una tanda penaltis. Quizás el más sorprendente fue el caso del portero rumano Helmuth Duckadam. En 1986, el Barcelona y el Steaua de Bucarest se enfrentaban en la final de la copa de Europa, a la que se llegó 0-0 tras el final de la prórroga. Y allí surgió la figura de Duckadam, que detuvo los tres primeros lanzamientos del Barcelona a cargo de Alexanco, Pedraza y Alonso. El cuarto disparo llegó a cargo de Marcos, y la intuición del guardameta Duckadam no falló. Todos los jugadores del Barcelona habían lanzado a la derecha y pensó en el hecho de que Marcos tiraría a la izquierda. Y en efecto acertó. Duckadam detuvo aquel penalti y el Steaua ganó la copa de Europa.

Ser anfitrión tampoco es garantía de tener la suerte a tu favor desde los once metros. La Roma no pudo conquistar ante su público la copa de Europa en 1984 cayendo frente al Liverpool en la tanda de penaltis, y también le sucedió lo mismo a la selección de Inglaterra en la Eurocopa del 96, y además de una forma un tanto curiosa. En la previa de la semifinal frente a Alemania, Gareth Southgate realizó unas declaraciones que terminaron siendo premonitorias. Manifestó que él sólo había lanzado un penalti durante su carrera. Fue en un partido con el Crystal Palace frente al Ipswich. Lanzó un penalti en el mínuto 89 que se estrelló en el poste y al finalizar el partido su equipo bajó a segunda. Y afirmó que pese a ello, si tuviera que lanzar un penalti, lo haría más cómodo que en aquel entonces. Pero el siempre caprichoso destino quiso que Alemania e Inglaterra llegaran a los penaltis y que Southgate lanzara en último lugar. Y de nuevo el drama se cruzo en su camino. Koepke detuvo su lanzamiento y Andy Moller ejecutó el suyo, privando a Inglaterra de jugar la final.

Para evitar en cierta medida el sufrimiento de los penaltis, hubo un periodo en que se instauró el gol de oro, que consistía en que el primer equipo que marcara en la prórroga ganaba el partido. Así se decidieron las finales de la Eurocopa del 96, con un gol de Bierhoff, y la de la Eurcopa del 2000, con un tanto de Trezeguet frente a Italia. Pero en 2004, tras numerosas críticas, se abolió aquel sistema y se volvió a la prórroga tradicional. Y de repente el fútbol le ofreció a Italia su particular revancha frente a la selección gala. En la final del mundial de Alemania 2006, Francia e Italia llegaron a los penaltis. Y el azar quiso que fuera Trezeguet, héroe de la Eurocopa del año 2000, el hombre que fallara el penalti que le costó a Francia aquel campeonato.

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Autor: eestatic

Hace unos años, surgió el debate sobre renovar las tandas de penalti, ya que la estadística demostraba que el equipo que lanzaba primero ganaba el 60% de las tandas de penaltis. Para ello se propuso cambiar de sistema e instalar un método similar al Tie-Break del Tenis, de modo que se alternase el orden durante la serie. Primero lanza el equipo A y luego dos penaltis seguidos el equipo B. Sin embargo, todos sabemos que hay una norma en el mundo del deporte que afirma “las estadísticas están para romperse”. Y por desgracia para la selección española, sucedió en el pasado mundial. En el partido de octavos frente a Rusia, el pase a cuartos se decidía a penaltis. España tiró en primer lugar y pese a que Iniesta acertó su disparo, los fallos de Koke y Aspas le costaron el pase a la selección. Asimismo, Croacia también superó a Dinamarca y Rusia pese a lanzar los penaltis en segunda posición en ambas ocasiones.

No tardaremos en ver nuevas posturas sobre formas de desempate. Pero es evidente que las tandas de penaltis, pese a su dramatismo, siguen siendo el sistema “menos malo” de dirimir un empate. Y a pesar de su relevancia, es una parte indiscutible de la historia de este deporte. Por mucho que los lanzamientos se practiquen y hayan estudios que demuestran que un portero no puede detener un disparo si se ejecuta a determinada altura y velocidad, el factor presión, azar, mística o como muchos quieran llamarle, siempre formará parte de la “lotería de los penaltis”.

Creado por Rafael Roldán

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