Más que Fútbol

A pie de campo, Guillermo Pérez nos explica, desde su punto de vista, aspectos de gran relevancia en la sociedad china, y que tienen su fiel reflejo en un deporte en pleno desarrollo como el fútbol. 
 
Recuerdo cuando llegué. Todo te parece nuevo. En muchos casos, es así, ni sabías que existía. Estás pendiente de cualquier pequeño detalle, y las comparaciones con tus anteriores experiencias, son constantes.   
 
Un hola, un adiós, y en muchos casos, un gracias. Que fácil parece, y que difícil es. Desde el primer jugador, hasta el último. Antes y después del entrenamiento. El respeto y la educación de los niños y los padres hacia tu persona, es de admirar. Más allá viniendo de un país como España, donde estos principios se están echando a perder. Ellos consideran al entrenador de fútbol como lo que es; una persona que intenta transmitir unos conceptos y unas ideas, para que puedan desarrollar sus capacidades, en este caso el fútbol.  
 
Tema tabú, los padres. A los padres les sobrepasa la pasión. Quieren dirigir cada movimiento de su hijo, y los reproches hacia ellos son constantes, y lo peor de todo, POCO CONSTRUCTIVOS. El respeto que existe entre un hijo y su padre es tal, que sus palabras son muy influyentes para ellos, y se refleja en sus posteriores acciones en un entrenamiento o en un partido. Una de las cosas que hemos tenido que controlar ha sido esto. En muchos casos, entrevistas personales para explicarles que con esa actitud, lo único que consiguen es bloquear a su hijo, y no es el camino adecuado a seguir, tanto por el bien del jugador como por el bien del equipo.  
 
Profundizando más a fondo, los objetivos, el concepto del fútbol, y el proceso de aprendizaje es diferente, y para mí erróneo en muchos casos. Es lo primero que percibes. No entienden que el fútbol no es todo físico. Aprecian más una entrada fuerte a balón, o un takle, que un pase entre líneas que deja solo al delantero. Valoran más las capacidades físicas e individuales, que la capacidad de entender el fútbol como un deporte asociativo y de rapidez mental. A día de hoy, es la mayor dificultad que me encuentro a la hora de entrenar. En ciertos casos ocurre que en el colegio, niños que tienen el fútbol como asignatura, con un profesor chino, sus preferencias son totalmente contrarias a tus objetivos en los entrenamientos. Ahí te encuentras con un conflicto que intentas resolver con argumentos futbolísticos, aunque haya veces que para ellos sea difícil de asimilar.  
 
A continuación quiero analizar un punto complejo en el proceso de mejora de los niños. Complejo por las prioridades y el peso que tiene el deporte en los niños respecto a los estudios, principalmente. Las escuelas chinas tradicionales llevan una metodología realmente estricta, con horarios y trabajo fuera del horario escolar, que para niños de diez, once o doce años, es realmente muy duro de compatibilizar con un deporte o actividad extra escolar. Nada que ver con los colegios internacionales, todo mucho más didáctico, más práctico, y que pueden complementar con cualquier otra actividad. Por otro lado, el tener un equipo profesional en la cuidad donde resides, aquí en China, es vital. Es importante para que los niños tengan un espejo cercano donde fijarse, y la población se enganche a este deporte a nivel profesional, ya que la marca NBA sobrepasa cualquier equipo de fútbol del mundo, sea Barça, Real Madrid, o Manchester United, que es el equipo con más “supporters” en este país.  
 
Y para finalizar, en cuanto al arraigo al fútbol, y a cualquier otro deporte, empieza desde niño. En mi memoria tengo recuerdos de esos viernes por la noche visualizando la jugada que iba hacer la mañana siguiente, o los recuerdos que tienes de 
compañeros y entrenadores que has tenido, o amigos que permanecen aún en tu día a día. El fútbol es más que ganar o perder un torneo, es un lazo de unión y un círculo de amigos que creas, que en una sociedad china como la actual, es de esas pocas cosas que pueden marcar un antes y un después en el desarrollo amateur y popular de este deporte. 
Creado por Guillermo Pérez (@GPerezAlbalad)  

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