Arjen Robben, uno de los jugadores holandeses más importantes en la última década, vuelve de su retiro deportivo para enrolarse en el equipo de su infancia, con el cual debutó en el fútbol profesional, el Groningen.

El fútbol se ha convertido en uno de los negocios más fructíferos a nivel económico. El dinero de la publicidad y sobre todo los famosos derechos televisivos han transformado a los clubes en grandes empresas y a sus empleados, futbolistas y cuerpo técnico, en activos muy valiosos y codiciados.

El romanticismo ha ido desapareciendo del deporte rey conforme los equipos multiplicaban sus ingresos y aumentaban los salarios de futbolistas y entrenadores. A su vez, cada vez se ha vuelto más complicado encontrar a jugadores denominados “one club men” o descubrir historias que anteponen lo sentimental a lo económico dentro del fútbol.

Este verano, como si del estreno de una película romántica se tratara, ha vuelto el romanticismo al mundo del fútbol. Y lo ha hecho con un protagonista inesperado, ya que ni siquiera se encontraba en activo. Se trata del extremo neerlandés de 36 años, Arjen Robben.

El jugador nacido en Bedum, que se encontraba retirado desde el año pasado cuando finalizó su contrato con el Bayern de Múnich, ha regresado al equipo al que ingresó con doce años y con el que debutó en la élite con apenas 18 años. Posteriormente militó en el Psv, Chelsea, Real Madrid y Bayern de Múnich, donde hizo carrera hasta que colgó las botas en el club germano.

Su vuelta a los terrenos de juego se debe a una cuestión puramente sentimental, el Groningen necesitaba a Robben y este no dudo en acudir a la llamada. La principal barrera que se encontró para volver era su estado físico ya que, aparte de llevarse un año sin competir, su historial de lesiones es largo. Sin embargo, el mismo jugador ha querido tranquilizar a sus aficionados: “los dolores y las molestias han desaparecido. Me siento muy en forma, estaba incluso entrenando para el maratón de Róterdam”.

Del mismo modo para aclarar los motivos de su fichaje por el club de su juventud declaró que “Si otro equipo hubiera venido con una buena oferta, creo que no la habría aceptado. Su repercusión ha sido inmediata y el club ha conseguido vender más de 1.600 abonos desde que anunció su fichaje, lo cual sucedió hace poco más de veinticuatro horas. Robben y Groningen, Groningen y Robben, una historia de amor que parecía terminada hace mucho tiempo, pero que el destino ha querido que “bailarán una última vez”.