Tras la vuelta a la competición futbolística se ha puesto especial atención al pobre estado físico que presentan algunos jugadores, lo cual es lógico teniendo en cuenta la falta de ritmo que han sufrido en los últimos meses. Pero hay un hecho que llama notablemente la atención, los errores cometidos por algunos guardametas.

Si eres aficionado al deporte rey sabrás que este, al igual que casi cualquier sector, sufrió un parón en su actividad debido a las medidas sanitarias impuestas por el Covi-19. Sin embargo en las últimas semanas hemos podido comprobar cómo dicha actividad volvía, poco a poco, a las diferentes ligas europeas, llegando a España el pasado 11 de Junio con el derbi que enfrentaba a Sevilla y Betis. 

Con el paso de los partidos se ha hecho visible que el fútbol ha cambiado. Lo más destacable es la ausencia de público en los estadios, creando un ambiente desangelado, que inútilmente intenta arreglar la televisión. La pausa para la hidratación ha vuelto por norma general, sin necesidad de superar un determinado número de grados. En cuanto a los cambios disponibles se ha aumentado a cinco, manteniendo en tres el número de “pausas” para realizar dichos cambios.

Toda esta psicosis ha terminado por afectar a los futbolistas y sobre todo a un grupo muy especializado como son los porteros. Ha sido muy curioso ver como como los arqueros han acusado especialmente el permanecer alejado de los terrenos de juego. Esto se ha podido comprobar en varias acciones, como en la cantada de Courtois en el partido del Real Madrid contra el Eibar, cuyo resultado finalizó con un claro 3 – 1 para el conjunto blanco. Pero la más significativa, sin duda, es el fallo clamoroso de Fernando Pacheco en el RC Espanyol – Deportivo Alavés. Corría el minuto 19 cuando el arquero no calculó bien el espacio, se pasó de frenada y termino cogiendo el balón con las manos fuera del área, en una acción en la que Wu-Lei se iba solo hacia la portería alavesa.

El país vecino tampoco se ha librado de este fenómeno, dándose hasta tres situaciones parecidas en la liga NOS. El cancerbero del Oporto, Marchesín, le regaló el balón a un contrario en el intento de despejarlo durante el duelo que le enfrentó al Farmaliçao. El portero del Vitoria de Guimaraes intentó controlar un balón, desde fuera del área, con el pecho, pero finalmente se lo dejó muerto a Sporar, que marcó a placer el 0-1. En ese mismo partido el guardameta del Sporting de Portugal, Maximiliano, falló al dar un pase con el balón y el cuero, tras un pase, llegó directamente a Joao Carlos Teixeira, que puso el 1-1.

Para explicar porque está ocurriendo esto solo hay que fijarse en unas declaraciones Champane, portero del Real Oviedo, realizó a la voz de asturias. En estas decía que:  “ Los porteros notamos más el confinamiento porque necesitamos caer al suelo, el entrenamiento es diferente a los jugadores de campo. Es complicado sustituir el trabajo de césped con lo realizado en casa, se hizo lo que se pudo. Ahora hay que aprovechar el tiempo”

Autor: As.com