Mucho más que surf

No sólo es surf, es mucho más.

El deporte no tiene límites. Un ejemplo de ello es el surf, una práctica ancestral, cuyo primer hallazgo se remonta al siglo XVI, en costas peruanas. Esta armonía perfecta entre ser humano y agua llega a España para quedarse en la década de los 60, convirtiéndose en forma de vida para muchos.
Si no entiendes el porqué de tal afirmación, es hora de que te lo expliquemos.

Y es que no hay una sola forma de disfrutar de la práctica de este deporte. Existen al menos 11 variantes del surf y para todos aquellos que no cuentan con playas en su entorno, tenemos una buena noticia: puede practicarse en río, incluso en lago. ¿Quieres saber más? Te exponemos a continuación todos los detalles.

“Fuera del agua, no soy nada”. Duke Kahanamoku, considerado inventor del surf moderno.

Surf. El surf clásico, consistente en serpentear sobre oleaje de mares y océanos con una tabla bajo los pies, se divide en diferentes categorías en función de la longitud de esta misma. La principal corresponde a longboard, en el que se utilizan tablas de un mínimo de 2’75m, con mayor estabilidad y que permite un desplazamiento cómodo a lo largo de esta. También existe como modalidad propiamente dicha el surf de tabla corta, más indicado para olas pequeñas y medianas.

Skimboarding. Si te gusta el skate, pero nunca has probado el surf, esta es, probablemente, una buena oportunidad. El skim viene a ser una variante del surf en la que la protagonista no es una ola sobrecogedora, sino aquellas que rompen en la orilla. Si eres bueno con tu monopatín, ¿a qué estás esperando? Sólo necesitas dinamismo, un poco de destreza y muchas ganas. Esta es la práctica estrella de las playas de California.

Kayaksurf. Te proponemos practicarlo a bordo de un waveski, generalmente construido a base de fibra de vidrio. Es un tipo de embarcación que se asemeja más a una tabla de surf que al propio kayak y se acompaña de un remo, que te permite hacer las maniobras deseadas. Ten en cuenta que al ir sentado no controlas el movimiento de forma tan directa con tu cuerpo. Lo mejor de esta técnica es que está destinada a atravesar las olas por debajo, más que a “navegarlas”.

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Windsurf. Este misceláneo de surf y vela, es muy interesante para los amantes del segundo. La vela tiene un único punto de conexión con la tabla, por lo que da mucha más libertad de movimiento para jugar con el viento y las olas, de forma simultánea. Podrás adentrarte en el freestyle de este deporte y efectuar giros o saltos aéreos como el heli tack o el goiter.

Tow-in Surf. Para hacer tow-in se requiere la ayuda del jet ski o de un helicóptero. Estamos hablando de olas XXL, que se encuentran en las aguas de California y Tahití con mayor facilidad. La tabla que se utiliza en este caso es más ligera y afilada, con la intención de alcanzar velocidades de vértigo. Si bien existe una controversia desde el punto de mira ecológico, por toda la aparatosidad del asunto y la contaminación (entre otras, acústica) que se genera. El riesgo en esta variante es llevado al extremo.

River Surf. Si buscas algo menos extremista, pero con espíritu igual de aventurero, quizás el river surf sea lo tuyo. La categoría fluvial del surf es, cuanto menos, curiosa. Si creías que solo podía desarrollarse este deporte en mar abierto, te equivocabas. Aunque no lo creas, las aguas dulces también son capaces de generar buenas olas y esto es así debido a las rocas y sedimentos que acumulan en su interior. Otra posibilidad es el lake surfing, aprovechando el oleaje que se crea en los lagos con motivo del viento.

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Bodyboard. Aunque dentro del mismo se dan distintas alternativas, la más recurrente es aquella que se realiza tumbado sobre la tabla. A este estilo o técnica se le conoce como prone. Como dato extra, las tablas para esta modalidad se construyen a base de fibras de carbono, lo que le da una estética similar al corcho. De ahí que a sus practicantes se les denomine popularmente “corcheros”.

Bodysurf. Una práctica sin precedentes y se cree que la más antigua de todas ellas. En esta opción no existen medios adicionales para surcar las olas, excepto el propio cuerpo de la persona y unas aletas que permiten ganar velocidad al barrenar las olas. Quizás sea la que mejor condición física exige, ya que no da lugar al descanso. Es altamente extendida en las costas del Pacífico.

Stand Up Paddle Surf. También conocido como surf a remo, consiste en surfear de pie sobre tabla y con ayuda de un remo. Sus primeros pasos nacen en las islas de Polinesia y es una de las más recomendadas para principiantes.

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Kitesurf. Es un sistema de tabla y cometa, en donde el deportista está sujetado por arnés y en el que para su ejecución lo más importante es la tracción del viento. Así como existen distintos tipos de tabla, también sucede con las cometas, las cuales pueden ser planas, tipo delta o híbridas, entre otras posibilidades.

¿Todavía no sabes por cuál decantarte?

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Como apunte final: la mayoría de estas prácticas derivan de la actividad de pescadores, socorristas o instructores de deportes acuáticos; personas, todas ellas, que bien por su instinto de supervivencia, trabajo o por labores de rescate se iniciaron, poco a poco e inconscientemente, en una habilidad que iría tomando forma y convirtiéndose no solo en un deporte, sino en todo un estilo de vida.

Vivir para surfear, surfear para vivir.

Creado por Sara Broto (@SaariBroto)

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