Malice at the Palace: ¿el camino hacia el small-ball?

No es raro que en un partido del máximo nivel se produzcan situaciones de conflicto entre los equipos rivales. Ya desde el salto inicial varios jugadores dan rienda suelta a su lengua (usan el trash talk, literalmente “hablar basura”, del que escribiremos un artículo más adelante) lo que calienta todavía más el partido. Una dura defensa que inhibe el ataque rival, una jugada humillante, una simple falta… Cualquier acción puntual puede desencadenar una trifulca.

(Malos) ejemplos de este curso
Esta temporada los Houston Rockets se han visto inmersos en varios altercados, el último contra los Wolves que se saldó con una multa de 25 000 $ para Gerald Green (que a la postre la pagará su compañero Chris Paul porque Green le defendió y CP se ofreció a abonarla). Más grave y más surrealista fue sin embargo la trifulca que montaron contra los Clippers, con Clint Cappela haciendo de vigilante mientras supuestamente Trevor Ariza y Gerald Green entraban al vestuario de los angelinos buscando a Austin Rivers y a Blake Griffin, por un camino casi secreto (se necesitaba conocer muy bien todos los pasillos del pabellón del Staples), y detrás llegaron Paul y Harden a calmar a sus compañeros. Decimos supuestamente porque algunos aficionados creen que fue una maniobra para no castigar a dos superestrellas (es decir, CP3 y La Barba). Resultado: dos partidos de sanción para Green y Ariza.

Y esto no es más que una pequeña parte del pastel: varios jugadores han sido multados por agredir a Ricky Rubio (Schroder, Chriss, Dudley, Teague), la trifulca entre Zaza y Westbrook (donde todavía se recordaba la acción del curso pasado entre el georgiano y Kawhi), las peleas entre Mirotic y Portis y entre Draymond Green y Bradley Beal, la fuerte discusión entre Ibaka y un miembro del staff, JR Smith y el lanzamiento de un bol de sopa… Hasta criticar a los árbitros es sinónimo de multa (que se lo digan a Van Gundy o a Gentry). Y no digamos declarar públicamente que un equipo va a apostar por el tanking. No hay nada que le guste menos a Adam Silver que saber que hay equipos que se dejan ganar (en realidad siempre los ha habido) para adquirir una mejor elección en el draft (600 000 $ que tuvo que pagar Mark Cuban por animar a su equipo a perder).
Así que nos hemos preguntado… ¿Por qué hay sanciones tan desproporcionadas?
Malice at the Palace
Nos tenemos que remontar al 19 de noviembre de 2004. Aparte de ser el día internacional del hombre y el día mundial del retrete (no es broma), ese día tuvo lugar la considerada peor pelea de la historia de la NBA. No es porque la pelea entre los jugadores fuera extraordinaria (en realidad casi no existió). Lo que en verdad fue escalofriante fue que se libró una batalla campal entre jugadores visitantes y aficionados. Una de las imágenes más lamentables no solo del baloncesto, sino del deporte en general. 
Lo dicho, 19 de noviembre de 2004. En The Palace of Auburn Hills. Se enfrentaban los vigentes campeones, Detroit Pistons contra los Indiana Pacers. Era un partido televisado a nivel nacional por ESPN. Es decir, todo Estados Unidos pudo ver el lamentable episodio.
Último minuto del partido. Stephen Jackson ejecuta dos tiros libres. Quedaban 46 segundos para terminar el choque. Ganaban los visitantes (Indiana) 82 a 97. Ben Wallace, pívot de los Pistons, hace una entrada a canasta. Ron Artest comete una dura falta personal totalmente innecesaria. Wallace va a buscar a Ron , y le propina un fuerte y desmesurado empujón. Los jugadores y los árbitros se meten en medio para calmar los ánimos.Mientras Artest se aparta del problema y se tumba en la mesa de los jueces. ¿Podría interpretarse como una provocación, o simplemente lo hizo para calmarse como su psicólogo le había aconsejado? Las dos opciones son posibles. Pero desde luego, ninguna justifica las acciones posteriores.
Un aficionado (¿merece que le llamemos como tal?) lanza un vaso de plástico a la mesa donde Artest estaba tumbado, impactándole de lleno. Y despertando a la bestia.
No resumiremos como fue la pelea, aquí tienen una pequeña parte:
Las diferentes reacciones
Las sanciones de la liga no se hicieron de rogar y al día siguiente se suspendió indefinidamente a Ron Artest, a Stephen Jackson, a Jermaine O’Neal y a Ben Wallace. El 21 de noviembre los castigos se hicieron públicos.
En Detroit el más perjudicado fue Ben, con seis partidos de sanción y 400 000 $ de multa . Billups, Campbell  y Coleman también fueron sancionados con 1 partido cada uno y unos cuantos miles de doláres.
Para Indiana no hubo tanta piedad. A Jackson le cayeron 30 partidos y 1 700 000 $, a Jermaine le cayeron 15 partidos y 4 111 000 $ y a Ron Artest le cayó la mayor sanción de la historia del deporte estadounidense hasta el momento: toda la temporada sin jugar (incluyendo los playoff) y casi 5 millones de dólares de multa. Además también fueron castigados pero con mucha menor intensidad Anthony Johnson y Reggie Miller.
La justicia de Estados Unidos impuso a algunos jugadores 250 dólares de multa, varias horas de servicio a la comunidad, cargos de desorden público y agresión y la obligación de presentarse a un grupo de terapia en un periodo de tiempo que oscilaba entre los 6 y los 12 meses. También condenó a John Green (quien tiró el vaso de refresco) a un mes de prisión y dos años de libertad condicional.
A cinco aficionados de Detroit se les prohibió entrar en el pabellón de los Pistons de por vida.
Un año después la liga aprobó nuevas medidas, como la limitación en el consumo de alcohol en los pabellones, la imposición de guardias de seguridad entre el público y el parquet…


Lo que no se contó ese día
No tenía ni idea de la rivalidad entre ambos equipos. Jamaal Tinsley y Ron Artest se pusieron a hablar a la altura del tiro libre sobre una personal que Ben Wallace había cometido sobre el segundo en los anteriores playoffs”, cuenta Jackson en una entrevista años más tarde. “Le dijo que ahora tenía una oportunidad para devolvérsela”.


Todos sabemos que Ron no está en sus cabales. No necesitaba a nada ni nadie para cometer una estupidez. Era capaz de armar follones por sí solo, pero Jamaal Tinsley avivó el fuego al recordarle aquello. Una decisión absurda. Acto seguido, dejé a Wallace vía libre al aro, cuando Ron apareció de la nada y le golpeó en el aire. Muy poca gente recuerda que Ben acababa de perder a su madre. Ni siquiera iba a jugar aquel partido, pero apareció sin estar preparado mentalmente. Empujó a Artest tan fuerte que ni siquiera pensé que sobreviviera. Habíamos ganado el partido y queríamos irnos de allí, así que lo único que tratábamos de hacer era tranquilizar a Ron. Lo conseguimos: ¡nunca le habíamos visto tan relajado! Hasta que un refresco cayó sobre su cara y perdió el norte”, recuerda.


Tras subirse a las gradas, Ron le preguntó “¿Crees que nos vamos a buscar problemas?”. “Tendremos suerte si podemos seguir dedicándonos a esto”, le contestó. “Pensé que mi carrera se había terminado aquel día”, concluye Stephen Jackson.

¿El camino hacia el small-ball?
Seamos sinceros, la idea que vamos a argumentar a continuación es bastante personal y perfectamente cuestionable. Pero vamos a intentar explicarnos de la mejor manera posible.
El hecho de que el comisionado de la NBA aumentara exponencialmente la dureza de las sanciones fue una manera de disuasión, de evitar toda aquella acción que manchara el correcto desarrollo del espectáculo. Es decir, ayudar a que el juego fuera lo más fluido posible.
En otras palabras, apostar por la habilidad frente a la fuerza. El jugador pequeño, frágil y habilidoso podía vencer al jugador grande, fuerte y torpe. David contra Goliat. En 1970, Willis Reed era el jugador franquicia y Walt Frazier, la segunda espada. En 2018 hubiera sido al revés. Porque si durante mucho tiempo se creyó que la figura del pívot era el factor diferencial entre la derrota y la victoria, hoy en día esa idea prácticamente ha mutado al puesto de base (incluyendo también jugadores de otras posiciones con capacidad de dirigir el juego, como LeBron James o Ben Simmons) o de escolta. Aunque también hay excepciones.
Hemos querido hacer una tabla con los líderes de las franquicias que todavía luchen matemáticamente (aunque para algunos sea misión imposible) por entrar en play-off, a día 26 de marzo de 2018.

Equipo

Líder

Posición

Toronto

DeMar DeRozan

Escolta

Boston

Kyrie Irving

Base

Cleveland

LeBron James

Alero

76ers

Ben Simmons*

Alero

Indiana

Victor Oladipo

Escolta

Washington

Bradley Beal**

Escolta

Milwaukee

Giannis Antetokounmpo

Alero

Miami

Hassan Whiteside***

Pívot

Detroit

Blake Griffin****

Ala-Pívot

Charlotte

Kemba Walker

Base


*Por su importancia en pista y por su carisma de líder podíamos haber elegido a Embiid, pero la enorme influencia que tiene Simmons en el juego ha decantado la balanza a favor del australiano.

**Bradley Beal ha sido el líder en los momentos cruciales de la temporada por la lesión de Wall.

***Miami tiene una de las plantillas más equilibradas, destacando Whiteside por encima de todos. Es el único caso en el cual el líder es un pívot “de los de toda la vida”.

****Desde su traspaso, Griffin ha sido el hombre más importante en el juego de Detroit. Aunque sea un ala-pívot, el triple es una de sus principales amenazas.

Equipo

Líder

Posición

Houston

James Harden

Base/escolta

Warriors

Stephen Curry

Base

Portland

Damian Lilliard

Base

Oklahoma

Russell Westbrook

Base

Pelicans

Anthony Davis

Ala-Pívot

Spurs

LaMarcus Aldridge*

Ala-Pívot

Minnesota

Karl Anthony Towns**

Pívot

Utah

Donovan Mitchell***

Escolta

Denver

Nikola Jokic****

Pívot

Clippers

DeAndre Jordan*****

Pívot


*Líder en ausencia de Kawhi.

**Ahora que Butler está lesionado no hay duda de que KAT es el líder.

***Aunque el ancla en defensa es Rudy Gobert, la solidez defensiva de los Jazz es más bien mérito de todos y Mitchell ha dado un paso de gigante a la hora de mirar al aro rival, por eso lo hemos puesto a él de líder.

****Otro pívot, pero de la nueva generación. Tiene en su poder el triple-doble más rápido de la historia al lograrlo tras jugar solo 14 minutos y 33 segundos.

*****Líder un poco de rebote, pues tras la espantada de Chris Paul y el traspaso de Blake Griffin se quedaba DeAndre como el comandante de un proyecto vacío. Aun así los Clippers han seguido peleado muy duro desde el cierre del mercado.

En resumen, hemos nombrado tres pívots (dos de la vieja escuela, otro que pelea por ser el mejor pívot pasador de la historia), tres ala-pívots (uno letal desde la media distancia, otro que mezcla potencia con una buena mano y poco que decir de La Ceja, que es capaz de hacer casi de todo), tres aleros (dos que también pueden jugar de base y otro que es el prototipo de jugador del siglo XXII), y diez bases y escoltas. Es decir, exceptuando a Hassan y a DeAndre, el resto son jugadores con una buena mano o/y muñeca (pasadores o/y tiradores). Aunque no  lo olvidemos, tanto el pívot de los Clippers como Aldridge son líderes «de rebote».

La figura del pívot ya no es la de un jugador grande, gordo y fuerte (como Shaq) que puede quedarse en la pintura o en sus cercanías a la hora de atacar. Ahora tiene que salir más al perímetro, tirar de tres si está solo, no ser un mal pasador… Han tenido que adaptarse a un juego de mayor velocidad y movilidad de balón. Generalmente el ala-pívot ha seguido un camino bastante parecido.

El alero se ha convertido en un jugador multiusos, todavía más de lo que ya era.

El escolta no ha cambiado casi su forma de jugar.

Finalmente el base sí ha modificado mucho su rol. Ya no es el excelente pasador que acumulaba asistencias (rápidamente pensamos en Stockton). Hoy en día esa figura estaría en parte en jugadores como Ricky Rubio o Chris Paul (en parte, porque han tenido que adaptarse a los nuevos tiempos mejorando su tiro exterior). Ahora es el base quien lleva el peso del ataque y de la anotación, ya sea por ser un excelente tirador (como Curry), por tener un dribbling indefendible mezclado con un buen tiro (como Harden o Irving) o tener un físico fuerte y rápido que permita entrar a canasta sin la oposición del defensor (como Westbrook).

Mario Pedrol


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